Ecoretiro de Adviento en INEA

Un eco-retiro para dar sentido a todas las razones que mueven a una conversión ecológica plena.  El jesuita alemán Fabian Moos SJ guió esta jornada de oración y encuentro compartiendo sus reflexiones sobre los motivos, externos e internos. Los primeros son los que dejan la huella visible y cuantificable del carbono. Todos esos gases que provocan el efecto invernadero y son emitidos por individuos, organizaciones, productos o eventos y van dañando la atmósfera. Desde ahí, describió esos gestos diarios insignificantes pero que han configurado un sistema de vida, un paradigma tecnócrata, que está llamado a convertirse. En los hogares, en la alimentación o en el consumo, los gestos cotidianos dejan su propia huella de carbono. Un viaje en coche, un vuelo en avión, un intenso consumo de carne o el desperdicio del agua, la suma de todos ellos representa una cuarta parte de todas las emisiones. “Estas razones no son las que nos van a ayudar a cambiar”, decía, “solo el corazón puede ayudarnos a cambiar en temas de ecología”.

El papa Francisco describió el nuevo paradigma ecológico integral al que llamó a todos, creyente y no creyente, en su encíclica Laudato Si´. Y si el actual ha tomado como propia la tierra, en el paradigma propuesto, la tierra es un don recibido desde la humildad, desde el deseo de colaborar y de cuidar. “Gratitud y gratuidad, son los motivos que nos ayudarían a cambiar”; decía. “Y no solo porque lo sabes sino porque lo sientes”. Renuncia y gestos generosos, dos elementos de la contemplación para alcanzar el amor. ”Se puede necesitar poco y vivir mucho, sobre todo cuando se es capaz de desarrollar otros placeres y se encuentra satisfacción en  los encuentros fraternos, en el servicio, en el despliegue de los carismas, en la música y el arte, en el contacto con la naturaleza y en la oración”, decía. “La felicidad requiere saber limitar algunas necesidades que nos atontan, quedando así disponibles para las múltiples posibilidades que ofrece la vida.“ (LS, 223)

Desde esta máxima invitó a orar. Contemplar la Creación dando un paseo con los sentidos. Rezar un salmo de alabanza, o escribir el propio salmo como expresión de gratitud por todos los dones recibidos. Un examen sobre las fuentes de mi vida, aquellos espacios donde uno encuentra la plenitud vital o el examen sobre las reglas de consumo que rigen la vida propia. Una oración que se abre al grito de la tierra para descubrir su dolor.

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